¡Alegría profunda,
alegría infinita,
honda alegría, en que se goza el alma
la alegría de amar y de sentir la Vida!
Llega hasta aquí, de lejos,
la extraña gritería,
el eco de las fiestas de los hombres,
las pasajeras risas…
Y yo aquí tengo en mi hogar lo que no pasa,
tengo mi fiesta íntima.
música suave que traen las ondas…
De la ideal compañera la sonrisa,
los niños que jugando se iluminan…
¡Cómo siento que tengo que agradecer la gracia
de recibir esta ablución bendita,
esta emoción y esta ternura honda
que hacen alegre y noble la Vida!
Del Libro “Sin Literatura” del Poeta Costarricense
Rogelio Sotela
(1894-1943)
