Señor, Señor!
Si todo a vuestro seno ha de volver;
si la flor al nacer
sabe ya que a la tierra ha de caer;
si todo vive y muere en la Unidad
del célico regazo del Creador,
¡Señor!
Que se cumpla vuestra voluntad!
Y que los hombres al llorar
no quieran el divino designio reprochar
porque Él es todo Amor
y todo lo ha logrado Armonizar.
Las lágrimas que vierta su dolor
sean un himno de paz
y así, cúmplase vuestra voluntad!
¡Señor!
De Rogelio Sotela (1894–1943)
Abogado, escritor y poeta costarricense.
Del libro “Sin Literatura”
También publicado en Rimas Serenas
