24 de diciembre

¡Alzad los brazos hombres

de toda la tierra!

Alzad el tirso azul de la Esperanza,

que el Niño-Dios se acerca!

El Niño Dios, el mismo

que está en el alma vuestra,

el que duerme escondido en nuestra vida

y que a un toque de luz se nos despierta!

Aprended, que está vivo y palpitante

en lo que nos rodea,

que es perfume en la flor y es el aliento

que en el aire nos llega!

Que es plenitud en todo y que pervive

en toda cosa y en todo se nos muestra!

Alzad los brazos

hombres de toda la tierra!

que en esta hora del mundo

está el Señor más cerca!

* * * *

Nace el Niño esta noche como un símbolo

y nace en cada instante que lo quieras!

Pero no nacerá si eres soberbio,

si el rencor en tu alma señorea…



¡No nacerá mientras tu pecho duro

no sea el establo donde tú lo aduermas!

Nacerá en tu dolor, en tu alegría,

será lumbre estelar en tus ideas,

será fanal en tu camino y guía

y sombra de quietud para tu senda!

Tus reyes Magos que en ti mismo buscan

oro y mirra en la fe que te alimenta

caerán de rodillas adorando

esa visión excelsa!

Pero llena tu alma de ternura,

espérale con júbilo,

el Niño-Dios se acerca

y tú lo sentirás si eres humilde,

lo sentirás para la Vida Eterna!



Del Libro “Sin Literatura” del Poeta Costarricense Rogelio Sotela

(1894-1943)