¡Alzad los brazos hombres
de toda la tierra!
Alzad el tirso azul de la Esperanza,
que el Niño-Dios se acerca!
El Niño Dios, el mismo
que está en el alma vuestra,
el que duerme escondido en nuestra vida
y que a un toque de luz se nos despierta!
Aprended, que está vivo y palpitante
en lo que nos rodea,
que es perfume en la flor y es el aliento
que en el aire nos llega!
Que es plenitud en todo y que pervive
en toda cosa y en todo se nos muestra!
Alzad los brazos
hombres de toda la tierra!
que en esta hora del mundo
está el Señor más cerca!
* * * *
Nace el Niño esta noche como un símbolo
y nace en cada instante que lo quieras!
Pero no nacerá si eres soberbio,
si el rencor en tu alma señorea…
¡No nacerá mientras tu pecho duro
no sea el establo donde tú lo aduermas!
Nacerá en tu dolor, en tu alegría,
será lumbre estelar en tus ideas,
será fanal en tu camino y guía
y sombra de quietud para tu senda!
Tus reyes Magos que en ti mismo buscan
oro y mirra en la fe que te alimenta
caerán de rodillas adorando
esa visión excelsa!
Pero llena tu alma de ternura,
espérale con júbilo,
el Niño-Dios se acerca
y tú lo sentirás si eres humilde,
lo sentirás para la Vida Eterna!
Del Libro “Sin Literatura” del Poeta Costarricense Rogelio Sotela
(1894-1943)

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