Las voces del radio
I
Esta aquí el mundo todo
cantando en esta caja;
están todos los ritmos
y los pueblos que hablan
como si en esta hora se hubieran encontrado
los hombres confundidos en una sola raza!
Se oye el bambuco grácil de la noble Colombia
o el dialogo jocoso desde Estados Unidos,
y nos llega de México
el jarabe encendido
—alegría de raza?
en que oímos el alma canturrera del indio.
En el lied melancólico de sus suaves violines
viene un lejano arrullo de la austera Alemania,
o de pronto escuchamos la voz de nuestra lengua
que llega desde España…
Esta aquí el mundo todo
cantando en esta caja
como si por un signo profundo de los tiempos
Dios mismo sobre el aire sutil nos abrazara!
Mas nunca como fuera
en la Babel un día,
que aquí cada onda tiene
su propia voz, su vida;
y todo sigue dando su ritmo en el espacio
y sigue por el éter la canción infinita
hasta quo vuelva al hondo regazo de los Cielos,
pues que de allí venía!
II
¿Quien sopla sobre el aire para que llegue esta
serena melodía?
Las ondas traen las notas de una lejana orquesta.
¿Ha llegado sobre ellas flotando la Harmonía?
¿Quien insufla el vacio,
quién puebla de rumores y de música y verso
el espacio sombrío?
¿Quien ha puesto de pronto a hablar al Universo?
¡Pitágoras! Pitágoras! Comienza el mundo a creerte
y a oír lo que tú oyeras;
ya veinticinco siglos hilan sobre tu muerte,
pero se oyó tu música venir de las Esferas…
Pitágoras, Maestro! Cuando tu, arrodillado,
en la sidérea orquesta tú quedabas sumido
y gozabas a solas con Dios, maravillado,
oíste lo que ahora comienza a ser oído…
Supiste que en el alma del hombre vive todo;
que “el hombre es la medida de las cosas”. Tu mismo
diste una clave íntima, mas la diste a tu modo:
“Lo demás está en el conócete a ti mismo”.
jOiga el hombre el sentido de ese verso rotundo
pues el hombre es la caja receptora del mundo
y en si mismo conduce la virtud con que suena:
en su cuerpo armonioso lleva un audión profundo
y a través del espacio su espíritu es la antena!
III
Todo el mundo esta lleno de ritmo,
es de notas un nido el hogar;
esta todo infiltrado de música,
toda cosa se siente vibrar…
La cuchara que llevo a la boca
o la copa que voy a escanciar,
todo gesto, todo acto. se rige
por un canto, un arrullo, un compás…
Y mañana la fuerza creadora
que este ritmo en el mundo tendrá,
hará que los niños no nazcan llorando
sino que pondrá
como un soplo de Ritmo en las madres
y el mundo verá
que en vez de nacer con un lloro
los niños
cantarán! cantarán!
1934
Del Libro Rimas Serenas del poeta costarricense,
Rogelio Sotela (1894-1943)
