Oblación


Señora, para vos es mi secuencia:

a vuestros pies arrojo mi mandola,

y espero que dignéis vuestra aquiescencia

y a que mi canto en vuestro honor tremola.

 

 

Por vuestro nombre dulce y sugerente,

porque sabéis vibrar como poema,

tejeré con mis versos la diadema

que siempre llevaréis sobre la frente.

 

 

Pero temo, señora, que mi canto

No tuviera el prestigio del encanto

Para exaltar vuestra gentil nobleza,

 

 

Porque tal vez, al escanciar ni urna,

os pusierais, Señora, taciturna

y os hiciera llorar con mi tristeza!

 

 

Nota: Este poema fue publicado en el

periódico “El Imparcial” el 6 de agosto

de 1916 con el título “De Amalia Montagné”